Las críticas de cine no sirven para nada
Ni tampoco las de libros, cuadros, videojuegos y cualquier forma de arte.
Esta es otra obvia reflexión patrocinada por el Capitán Obvio.
Toda crítica sobre arte, en cualquiera de sus formas y por el hecho de ser una crítica, nunca podrá ser objetiva y, de hecho, ahí reside la mayor parte de su magia intrínseca. Magia que se desvanecería si se estableciesen unos baremos para medir la magnificencia de una obra.
La belleza está en los ojos del que mira. Y yo puedo decir abiertamente que me gustó mucho Idiocracia, aunque las críticas la dejen por los suelos, y que El Padrino me aburrió bastante, aunque sea considerada por muchos críticos una auténtica obra maestra.
Lo siento por todos esos críticos que creen que hacen un trabajo útil, pero yo prefiero leerme una sinopsis y luego decidir si merece la pena verla o no. Aunque reconoceré que esas opiniones siempre influyen, sobre todo si vienen de gente cercana, a la hora de ver o no una película, leer o no un libro, observar o no un cuadro, jugar o no un videojuego… pero no debe influir nunca en la opinión final que tu te forjes.
Sólo un consejo (aplicable para todo en la vida): si algo te gusta, te lo tiras.








